da musica

Los días en compañía son mucho mejores.

Largos recorridos por las calles de Porto es lo que llevo realizando ya unos días. Recorridos en los que descubres muchas cosas. Recorridos repetitivos que te hacen ser consciente de las pequeñas cosas de las que te rodeas. Sabes que puertas están rotas, que balcones tienen las barandas cortadas o que adoquín está más levantado. Pero, de entre todas las cosas que asumes y que empiezas a tener en cuenta, hay una que en Porto está por doquier: los azulejos. Millones de azulejos, cada uno más bonito que el anterior.


Por suerte, los recorridos ya no tengo que hacerlos solo. M ya está aquí. Seguimos de rutas, papeleos y descubrimientos. Descubrimientos que están haciendo que cada día sea más interesante y más intenso que el anterior.
Tras largos recorridos por la Rua y la Avenida da Boavista, hoy, por fín, hemos llegado a nuestra facultad. La FAUP, conocida en el mundo entero por ser una de las obras más destacadas de Alvaro Siza. Todo el mundo destaca de la facultad la excelente ubicación, con granes vistas al río y Vila nova de Gaia. Grandes vistas que eres capaz de disfrutar si cuando vas no hay una densa masa de niebla blanca que te impide ver más allá del árbol que tienes a dos metros.

Por suerte, a la salida, hemos podido disfrutar de las vistas. Y sí, son espectaculares.


Sobre la facultad, no hay mucho que decir. Todo lo que dicen es verdad, y eso que no hemos podido verla entera. Pero con poder disfrutar de la sala de exposiciones y de la cafetería, con un buen café con leche calentito, nos ha sobrado. Y es que solo con eso hemos podido saber ya que va a ser un gran año, en una grandísima facultad.
Además, hemos podido visitar una de las exposiciones más imponentes que hemos visto. Es la exposición en homenaje al último premio Pritzker, Eduardo Souto de Moura. La exposición en la sala de la primera planta es expectacular. Las paredes están totalmente cubiertas con imágenes de cada una de las páginas de los cuadernos de trabajo de Souto. A eso, hay que sumarle una pared semicircular con todos los concursos y proyectos realizados. Además, para rematar, en el centro de la sala, hay una serie de maquetas de madera sobre unos muebles cajonera, dentro de los cuales podías encontrar la información original del proyecto: planos, bocetos, imágenes, fotos de construcción… Toda una gozada.

Tras un largo rato disfrutando de esta exposición, hemos vuelto sobre nuestros pasos hasta Casa da Musica, para visitar otra de las obras con más renombre en la ciudad. Esta gran casa de OMA es toda una caja de sorpresas. Y no solo arquitectónicas, también sorpresas sociales, con una gran cantidad de actividades y conciertos gratuitos a los que poder atender. Todo ello recogido en un libro gratuito que, seguramente en otros lugares, valdría alrededor de 15€, por su edición y pos su buen acabado. Sin ir más lejos, ayer por la noche había un concierto gratuito. Pero de eso nos enteraríamos más tarde.
Lo que más nos ha llamado la atención ha sido la plaza que rodea el edificio. No solamente por que es una plaza dura, sin ninguna sombra en todo el espacio, si no por que el pavimiento se dobla, formando zonas perfectas para el patinaje. Y ese era el uso que le estaban dando: bicis, skates y patines pasan a tu alrededor cual bichos voladores.


Con un importante cansancio, pero con muchas ganas aun de ver cosas, hemos vuelto para casa sin dejar de visitar otra de las obras de Siza. Esta, además, tenemos la suerte de tener al lado de casa, así que la visita al famoso barrio de vivienda social del Barrio de Bouça, podemos decir que ha sido como parte de la rutina de volver a casa.

Terminando ya, la mejor sorpresa de hoy ha venido al volver a casa del curso de Português. Sí, ese curso que termina a las tantas de la noche. Al volver a casa nos hemos encontrado con un concierto de Jazz gratuito en la plaza de la Casa da Musica. Como era de esperar, hemos olvidado nuestra hambre y hemos ido a disfrutar de una noche neblinosa de Jazz. Todo ello acompañado de unas copas de buen vino.
Noches como esta serán también parte de la rutina, por que conciertos gratuitos los hay como piedras.

Y lo dicho, noche neblinosa.

Algún día cogeré la cámara. Hasta entonces, esto es iPorto


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